Anthropic anunció el 28 de mayo una ampliación de capital de 65.000 millones de dólares en una ronda Serie H que valora la compañía en 965.000 millones de dólares post-money, una cifra que redefine la referencia de valoración privada para el sector de la IA. La operación incluye 15.000 millones de inversión previamente comprometida por socios de nube —5.000 millones de esa cantidad proceden de Amazon— y sitúa la valoración de Anthropic por encima de los 852.000 millones de dólares que OpenAI registró en su ronda de marzo. La compañía señaló que el capital servirá para acelerar la investigación en seguridad de la IA, la expansión de productos para empresas y desarrolladores, el crecimiento internacional y la infraestructura de computación.
La velocidad del incremento de valoración subraya las extraordinarias necesidades de capital de la IA de vanguardia, pero las cifras exigen una lectura detenida. Una parte de los 65.000 millones de dólares procede de compromisos previos y no de caja enteramente nueva, por lo que el capital neto nuevo es inferior al que sugiere la cifra principal. Y esos 965.000 millones representan una valoración privada post-money, no una capitalización bursátil, una diferencia relevante a la hora de evaluar un sector con escasa información financiera auditada.
La compañía afirmó que sus ingresos anualizados (run-rate) superaron los 47.000 millones de dólares a principios de mayo. Esa cifra no está auditada, y ni la composición de los ingresos —recurrentes frente a basados en uso— ni los márgenes de beneficio son públicos. Los inversores principales ICONIQ, Fidelity Management & Research Company y Lightspeed Venture Partners anclaron la ronda, que atrajo a un amplio sindicato de patrocinadores estratégicos y financieros adicionales cuyos compromisos individuales no han sido confirmados.
La última ronda anunciada por OpenAI, el 31 de marzo, reunió 122.000 millones de dólares en capital comprometido y una valoración post-money de 852.000 millones de dólares. La nueva marca de Anthropic ya supera esa referencia, aunque la valoración no se traduce automáticamente en liderazgo de mercado. En febrero, Anthropic levantó 30.000 millones de dólares con una valoración post-money de 380.000 millones en su Serie G; la Serie H más que duplica esa referencia interna. Bloomberg informó a finales de abril de que la compañía evaluaba ofertas por encima de los 900.000 millones de dólares, con lo que la ronda se situó cerca del máximo de ese rango.
Amazon profundizó su implicación: los últimos 5.000 millones elevan la inversión total divulgada hasta al menos 9.000 millones de dólares en las últimas rondas, incluida una inyección de 4.000 millones en 2024 en el marco de una alianza estratégica en la nube. Anthropic también mencionó sus relaciones de infraestructura con Google/Broadcom y SpaceX, lo que refleja las elevadas exigencias de hardware para entrenar y ejecutar grandes modelos de IA.
El desglose exacto entre dinero nuevo y conversión de compromisos previos no es público, y las aportaciones individuales de los inversores más allá de las firmas líderes siguen sin confirmarse. Anthropic no ha presentado una declaración de registro de la ronda y no hay estados financieros auditados disponibles, lagunas que dejan opacos los márgenes operativos, la rentabilidad bruta y las obligaciones de cómputo. Varios informes han señalado preocupaciones de burbuja en la IA, y la ausencia de datos financieros verificados impide calibrar si la valoración refleja ingresos sólidos o demanda especulativa.
La ronda establece una nueva cota en los mercados privados, pero su solidez dependerá de si mejora la calidad de los ingresos y de cuándo aparezcan finalmente datos auditados. Inversores públicos con vínculos estratégicos, como Alphabet o Nvidia, podrían desvelar participaciones en futuras presentaciones regulatorias, ofreciendo pistas sobre los flujos de capital más amplios. Por ahora, Anthropic ha ampliado la distancia entre las valoraciones privadas de la IA y la transparencia financiera que exigen los mercados públicos, al tiempo que eleva la presión competitiva sobre rivales como OpenAI.